31 mar. 2011

BARAKA




Baraka trata sobre comprender a la humanidad en toda su hermosa tribulacion y complejidad. En un lenguaje único de imágenes y música nos regala una visión universal, objetiva, y casi divina. Confronta ideas occidentales con ideas orientales, la quietud con el movimiento, y la destrucción con la purificación, dejando que nuestros pensamientos llenen el diálogo entre las imágenes y nosotros.


Al verla nos damos cuenta de que este lenguaje nos habla directamente, nos estrella contra nuestra naturaleza, nuestra guerra, nuestro tiempo, mortalidad y espacio. Es un lenguaje frontal que sin necesidad de palabras define aquella ambigüedad tan escurridiza: la condición humana.


Todo el diálogo se basa en la historia del hombre, desde sus inicios en el planeta, el hombre en la religión, una religión vista como espiritualidad y misticismo, la civilización y las fábricas, el hombre en la guerra, el misterio de la muerte y por último la purificación del fuego. En conjunto se vuelven un ciclo, que termina en el silencio de ruinas ya sean egipcias, romanas, mayas, o tailandesas, en la contemplación lenta del pasar del tiempo de la naturaleza que, en comparación con el del hombre, este último, es sólo un parpadeo. Termina con la noche, como última metáfora del final de los tiempos.


Puede que la película carezca de un guión como tal, pero ese espacio lo llenamos nosotros con nuestros pensamientos y emociones. Las imágenes no son al azar, son una sutil insinuación a la reflexión sobre lo que somos, qué hacemos, y por qué lo hacemos. El tiempo, es el protagonista de esta historia. Porque nosotros, somos los seres que le dimos nombre.



En palabras del autor.. este proyecto que tardó 11 años en realizarse, lo hace querer profundizar aún más en la relación del hombre con la eternidad.







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